Los productos frescos son la asignatura pendiente de muchos españoles, que consumen más alimentos procesados que el resto de nuestros vecinos europeos. Más de la mitad de nuestra compra semanal contiene alimentos procesados y un cuarto pertenece a alimentos ultraprocesados. Los intentos de muchas de las grandes cadenas por posicionar productos procesados, mucho más rentables que los frescos; ha acabado afectando negativamente a nuestra salud. Sobre todo, por la presencia de altos niveles de sal y azúcares añadidos, aparte de otros productos químicos como saborizantes artificiales. Es importante que a la hora de hacer la compra entendamos todos los beneficios que los alimentos frescos tienen para nuestra salud.

Los alimentos frescos mejoran nuestro sistema digestivo y endocrino. Esto es resultado del llamado metabolismo energético, nuestro sistema interno encargado de elegir que combustibles quemamos para cubrir nuestras necesidades diarias. A la hora de consumir productos procesados, sobre saturamos nuestro organismos de grasas, azúcares y sales, sobrecargando el organismo. La alternativa, un producto fresco, como el pescado no procesado o las frutas y verduras de temporada, tiene un aporte calórico mucho más mesurado, con elementos nutricionales naturales y de mejor calidad. No solo no sobrecargamos nuestro cuerpo, sino que le damos combustibles de mejor calidad. Nuestro sistema digestivo mejora por tanto. La flora bacteriana de nuestros intestinos impiden que se desarrollen enfermedades y los productos frescos favorecen su crecimiento y diversidad. Mejora nuestra defensa contra enfermedades.

También mejoran nuestro sistema endocrino. Los alimentos frescos mejoran nuestra salud al permitir que el sistema endocrino se regule mejor. El sistema encargado de producir las hormonas tiene que ver mucho con las sensaciones de fatiga, estrés e irritabilidad. Una alimentación basada en los productos frescos nos permite una mejor autorregulación y nos asegura un desempeño diario de mayor calidad.