Córdoba Roda Abogados


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Córdoba Roda Abogados

JUAN CÓRDOBA RODA Catedrático de Derecho Penal y Fundador del Bufete Córdoba Roda Abogados
“Los asuntos penales exigen una atención personal al cliente”
Juan Córdoba Roda es todo un referente dentro del ámbito de la abogacía catalana, además de un reputado profesor en la escena universitaria. Su bufete, Córdoba Roda Abogados, está especializado desde el año 1980 en Derecho Penal y destaca por su atención cercana, personal y profesional a cada uno de sus casos.

¿Qué balance podría hacernos de Bufete Córdoba Roda Abogados en sus 29 años de trayectoria?

Llegué a la abogacía procedente de la Universidad, como Catedrático de Derecho Penal, y en 1980 fundamos el Bufete Córdoba Roda Abogados, que centra su actividad en el asesoramiento y dirección letrada en los procesos penales, realizando también informes y dictámenes en consultas de hechos de posibles relevancia penal.

¿Cómo entiende usted la práctica de la abogacía?

Los asuntos penales exigen una atención personal al cliente, con una información continuada de su asunto y creando una relación de confianza que es imprescindible para una buena labor profesional. Además, es preciso dar un servicio permanente a cada caso, tratando a todos con la misma intensidad independientemente de su volumen. Es tan importante para la actividad profesional de la abogacía un juicio de faltas como una elevada estafa. Para el cliente, su caso es lo más importante, y ello obliga al abogado a tratar todos los asuntos con la misma intensidad. En este sentido, más que clientes hay casos. En muchas ramas del Derecho se habla de clientes, como pueden ser una corporación, una empresa o un banco. En la Justicia Penal lo que hay son casos porque, por lo regular, a los ciudadanos sólo se les presenta de modo ocasional un problema penal. Sin embargo, también hay clientes que acostumbran a ser empresas que ante un determinado problema acuden a un asesor externo.

¿Cómo ha cambiado la Justicia Penal en los últimos años?

Ha experimentado una expansión que era impensable hace unas décadas. Muchas más personas que antes pueden verse en cualquier momento víctimas de un delito o acusadas de él. El Derecho Penal mantiene una característica especial que debe perdurar. Nos referimos a la labor profesional del abogado, que tiene en la Justicia Penal un carácter de cuidado personal e individualizado. El ciudadano que tiene un problema penal necesita un trato personal y directo, que es un trato jurídico pero que tiene también una vertiente esencialmente humana.

¿Qué nuevos hechos destacaría en la Justicia Penal de hoy?

Varios hechos podríamos destacar aquí. Uno es el de la celebración cada vez más frecuente de macrojuicios que se prolongan durante mucho tiempo, a veces más de un año, y que en ocasiones aparecen referidos a personas acusadas con posiciones muy dispares. Estos juicios comportan el riesgo de que pueda darse una respuesta homogénea a personas que han llevado a cabo conductas muy distintas y se hayan sometidas a un mismo juicio penal. Otro hecho nuevo es el de la frecuencia con la que en los Juicios Penales se plantean cuestiones científicas o técnicas, tales como las propias de la medicina, de la ingeniería o de la química, y en los que resulta necesario el concurso de peritos de estas materias. Ello obliga además al abogado a profundizar en estas materias para poder llevar a cabo su actuación en el proceso, lo que le obliga a conocer aspectos muy distintos a los estrictamente jurídicos. Por último, podríamos hacer referencia a la frecuencia con la que se producen conformidades entre defensa y acusación.

Explíquenos este fenómeno de las conformidades.

Acostumbra a decirse que más vale un mal acuerdo que un buen pleito. Este dicho viene a cuento en relación a la posibilidad de llegar a una conformidad entre acusación y defensa en los Juicios Penales. El debate propio del juicio oral se desarrolla sobre la base de unos escritos de acusación, por un lado, y otros de defensa, en los que cada parte da su versión de los hechos y propone unas pruebas. Antes del inicio del juicio oral no es fácil prever cuál puede ser la sentencia que le ponga fin. Va a depender, como es natural, de lo que resulte de las declaraciones de testigos, de peritos, examen de documentos y declaración del propio acusado. El Tribunal resolverá, en un sentido o en otro, a la vista tan solo y exclusivamente de lo que ante él se debate en el juicio oral a través de la práctica de las pruebas y de los informes de las acusaciones y de las defensas. En esta situación resulta lógico que la Ley prevea la posibilidad de que las partes lleguen a un acuerdo en virtud del cual los acusados se conforman con la acusación presentada. Y para llegar a dicho acuerdo, las acusaciones podrán rebajar la gravedad o rigor de sus pretensiones acusatorias iniciales para pedir unas responsabilidades inferiores, dentro del marco que la Ley permite. Y las defensas pueden pensar que resulta preferible asumir una sentencia condenatoria.

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